Sólo hacen falta dos ingredientes para hacer una leche de frutos secos cremosa, sin lácteos y más barata que la de la tienda.

La leche de frutos secos está de moda. Tanto si estás reduciendo tu consumo de productos lácteos como si quieres seguir las tendencias, la leche de frutos secos es fundamental: sirve como sustituto para cocinar, hornear, para los tazones de cereales y para las tazas de café. El inconveniente es que la leche de frutos secos comprada en la tienda puede ser muy cara, y a menudo está cargada de estabilizadores y edulcorantes extraños.

¿La solución a tus problemas con la leche de frutos secos? Aprender a hacer leche de frutos secos tú mismo, de forma natural. Ve a los contenedores a granel de tu tienda de comestibles, abastécete de frutos secos y semillas crudas y ponte manos a la obra: el único ingrediente que necesitas es agua.

1. Poner en remojo los frutos secos crudos o las semillas

Para extraer la máxima cantidad de frutos secos o semillas, deberás ponerlos en remojo antes de mezclarlos. Coloca 1 taza de frutos secos o semillas crudos en un bol grande y cúbrelos con 5 cm de agua. Cubre el cuenco con papel de plástico y déjalo en remojo a temperatura ambiente durante al menos 12 horas (o hasta 2 días). Si tienes una prisa súper urgente, puedes remojar los frutos secos en la misma cantidad de agua hirviendo durante 30 minutos.

2. Escurrir y enjuagar

Echa los frutos secos en un colador normal o, si lo prefieres en un colador de malla fina y acláralas bien.

3. Licuar con agua fresca

Añade los frutos secos remojados y enjuágalos en una licuadora de alta potencia o un procesador de alimentos. Para 1 taza de frutos secos, añade 4 tazas de agua fresca caliente; si utilizas agua supercaliente obtendrás los resultados más cremosos. Licuar hasta que quede muy suave, unos 2 minutos.

4. Colar

Vierte la mezcla a través de un colador de malla fina en un bol mediano. Ah, ¡y no tires la pulpa! Puedes utilizarla para añadir fibra y textura a los productos horneados, batidos, granola, etc.

5. Añade sabor

Si buscas una leche más dulce o con un sabor especial, este es el momento de añadir capas de complejidad. A nosotros nos gusta añadir una pizca de sal y mezclar un poco de sirope de ágave -esto imita las notas dulces y saladas de la leche de vaca-, pero no dudes en añadir cacao en polvo para obtener una leche de chocolate, o canela para darle un toque inspirado en la horchata. Y si tu leche de frutos secos es demasiado espesa para tu gusto, no dudes en añadir un poco de agua.

Y así, amigos, es como se hace la leche de frutos secos. Aquí tienes la receta básica, como referencia:

Leche de frutos secos básica

Por muy fanático que seas de colar la leche, algunos sedimentos se depositarán al reposar.

Agita o remueve antes de usarla.

Ingredientes

  • Rinde de 3 a 4 tazas
  • 1 taza de almendras, avellanas, pistachos, nueces, anacardos o cacahuetes crudos
  • 4 cucharaditas de jarabe de agave (néctar)
  • 1/8 cucharadita de sal kosher o marina

Paso 1

Poner los frutos secos en un bol grande y añadir agua hasta 3 cm. Deja reposar al menos 12 horas (esto es clave para obtener resultados sedosos y sin grumos; cuanto más tiempo estén los frutos secos en remojo, más suave será la leche).

Paso 2

Escurrir las nueces; desechar el líquido de remojo. Hacer un puré con las nueces, el agave, la sal y 4 tazas de agua muy caliente (pero no hirviendo; el agua caliente produce una leche más cremosa) en una batidora a alta velocidad hasta que quede muy suave, unos 2 minutos. Pasar por un colador de malla fina a un bol mediano, presionando los sólidos; desechar la pulpa de los frutos secos. Diluir la leche de frutos secos con agua hasta alcanzar la consistencia deseada. Pasar a un recipiente hermético y enfriar hasta que se enfríe.

Paso 3

HACER CON ANTELACIÓN: Los frutos secos se pueden poner en remojo con 2 días de antelación; tápalos. La leche de frutos secos puede hacerse con 3 días de antelación; mantenerla refrigerada.