No sólo son una alternativa mucho mejor que las galletas cuando te entra el hambre a media mañana, sino que también hacen maravillas para la salud.

¿No nos crees? Aquí tienes siete beneficios avalados científicamente de comerlas regularmente. Hemos retomado un interesantísimo artículo aparecido en Huffington Post, en el que de una manera científica y probada, se nos muestran los innumerables beneficios de los frutos secos.

Pueden ayudarte a vivir más tiempo.

Comer un puñado de frutos secos al día mantiene alejado al médico, y podría ayudarte a vivir más tiempo, según dos estudios de Harvard de larga duración.

“Descubrimos que las personas que comían frutos secos a diario tenían una vida más larga y saludable que las que no comían frutos secos”, afirma el Dr. Frank Hu, coautor del estudio y profesor de nutrición y epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

El informe demostró que los consumidores diarios de frutos secos tenían menos probabilidades de morir de cáncer, enfermedades cardíacas y respiratorias.

En general, los consumidores diarios de frutos secos tenían un 20% menos de probabilidades de morir en el transcurso del estudio que los que evitaban los frutos secos. (Los cacahuetes, que en realidad son legumbres, contaron como frutos secos en este estudio).

Podrían tener un impacto positivo en el colesterol.

Los primeros resultados del estudio Walnuts and Healthy Aging (WAHA) indican que el consumo diario de nueces influye positivamente en los niveles de colesterol en sangre sin hacer ganar peso a las personas.

“Dado que las nueces son un alimento muy energético, una de las preocupaciones predominantes ha sido que su consumo a largo plazo podría asociarse a un aumento de peso”, ha señalado el Dr. Emilio Ros, director del Servicio de Clínica de Lípidos, Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Barcelona.

“Los resultados preliminares del estudio WAHA demuestran que el consumo diario de nueces durante un año por parte de una cohorte considerable de personas mayores que viven en libertad no tiene efectos adversos sobre el peso corporal.

“También muestran que el conocido efecto reductor del colesterol de las dietas con nueces funciona igualmente bien en las personas mayores y se mantiene a largo plazo.

“Adquirir las grasas buenas y otros nutrientes de las nueces, manteniendo a raya la adiposidad y reduciendo los niveles de colesterol en sangre, es importante para el bienestar nutricional general de los adultos que envejecen. Es alentador ver que el consumo de nueces puede beneficiar a esta población en particular.”

Podrían reducir el riesgo de enfermedades cardíacas.

Las personas que consumen regularmente frutos secos, incluidos los cacahuetes, las nueces y los frutos secos de árbol, tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o coronarias en comparación con las personas que nunca o casi nunca comen frutos secos, según un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology.

El estudio, en el que participaron 210.000 personas, es el mayor realizado hasta la fecha sobre la frecuencia de consumo de frutos secos en relación con la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Marta Guasch-Ferre, autora principal del estudio e investigadora del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, dijo: “Nuestros hallazgos apoyan las recomendaciones de aumentar la ingesta de una variedad de frutos secos, como parte de patrones dietéticos saludables, para reducir el riesgo de enfermedades crónicas en las poblaciones generales”.

Están llenos de nutrientes.

En cuanto a la composición de la dieta, los frutos secos tienen un buen perfil nutricional, son ricos en ácidos grasos monoinsaturados (AGMI) y en ácidos grasos poliinsaturados (AGPI).

Los frutos secos también contienen cantidades importantes de fibra dietética, minerales como el magnesio y el potasio, vitaminas como el folato y la vitamina E, y otros compuestos bioactivos beneficiosos como los fitoesteroles, los tocoferoles y los polifenoles.

Podrían mejorar la salud intestinal.

Un estudio descubrió que comer sólo un puñado de almendras provocaba cambios apreciables en la microbiota intestinal.

“Se cree que las bacterias intestinales ‘sanas’, como el ácido láctico y las bifidobacterias, ayudan a mantener una fuerte barrera intestinal para que no entren bacterias patógenas”, afirma la doctora Bobbi Langkamp-Henken, profesora de la Universidad de Florida y coautora del estudio, según The Active Times.

“Si atraviesan la barrera intestinal, establecen un estado inflamatorio que puede conducir a enfermedades crónicas, como la diabetes de tipo 2”.

Otro estudio publicado en la revista Anaerobe analizó a voluntarios que comieron almendras o pieles de almendra durante seis semanas.

Comprobaron que el consumo de almendras y de pieles de almendra, ambas ricas en fibra, aumentaba el número de microbios buenos en el intestino sin potenciar la actividad de los microbios malos.

“Nuestras observaciones sugieren que la ingesta de almendras y pieles de almendra puede conducir a una mejora del perfil de la microbiota intestinal y a una modificación de las actividades bacterianas intestinales, lo que induciría la promoción de factores beneficiosos para la salud y la inhibición de factores perjudiciales”, escribieron los investigadores.

“Por lo tanto, creemos que las almendras y las pieles de almendra poseen potenciales propiedades prebióticas”.

Podrían ayudar a prevenir el cáncer de páncreas.

Los investigadores tomaron muestras de los datos de más de 75.000 mujeres del Estudio de Salud de las Enfermeras -una larga investigación sobre la salud de miles de enfermeras en EE.UU.- y analizaron la relación entre el cáncer de páncreas y el consumo de frutos secos.

Los resultados revelaron que las mujeres que comían un puñado de frutos secos dos o más veces por semana tenían un 35% menos de riesgo de cáncer de páncreas, en comparación con las que no los comían.

Podrían ayudarte a perder peso.

Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition descubrió que comer frutos secos con regularidad se asociaba a un menor riesgo de aumento de peso y obesidad.

El objetivo de la investigación era determinar la relación entre el consumo de frutos secos y el cambio de peso a largo plazo.

“Los resultados de este estudio sugieren que la incorporación de frutos secos a la dieta no conduce a un mayor aumento de peso y puede ayudar a controlarlo”, señalan los investigadores.